A los fotógrafos nos persiguen dos frases “No salgo bien en las fotos” y “Me da mucha vergüenza que me hagan fotos” Voy a intentar explicarte como superar esos temores:

 

1º Las buenas fotografías son las que reflejan naturalidad, las que transmiten una verdad. Si intentas hacer un posado -como hacen las modelos profesionales- sin saber, o finges espontaneidad, ese gesto quedará retratado y, en consecuencia, el resultado será nefasto.

2º La clave está en la relajación. Si no hubiera un fotógrafo delante no existiría esa tensión que nos produce inquietud. Hasta que no consigamos aislarnos de esa presencia no vamos a mostrarnos con naturalidad. Por ello, siempre recomiendo a los novios una sesión antes de la boda para trabajar la confianza y conseguir que la pareja se sienta cómoda conmigo a su lado. Me tienen que ver como un aliado, un amigo cercano.

3º Para que el rostro aparezca relajado siempre recomiendo mantener los labios entreabiertos y un poco húmedos, si puede ser respirando con suavidad, no hay nada más evidente que la tensión de unos labios apretados.

4º La mirada lo es todo en una fotografía y por ella pueden arruinarse muchísimas fotos. Aunque no lo parezca, la intensidad con la que se mira pone en marcha cientos de músculos de la cara de forma involuntaria. Si no fijamos la vista apareceremos en la foto con una mirada perdida. Hay que fijarse en un punto muy concreto, la lente del objetivo de la cámara, y con la misma intensidad como si te faltara el último número del Gordo de la Primitiva y fuera a salir por ahí.

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5º Nunca, nunca, nunca te pongas de frente ante una fotógrafo, lo peor que hay son las fotos simétricas. Las asimetrías son las que hacen interesantes las fotos, pon el cuerpo de medio perfil, a 45 grados del eje de la cámara, las piernas nunca iguales, puedes flexionar una, incluso levantar un poco el tacón del suelo. Con la cara sucede lo mismo: nunca de frente, un tres cuartos y con la mirada intensa buscando la cámara.

6º No hay que mirar siempre a la cámara y tampoco tienes que aparecer sonriente permanentemente. Si os fijáis, casi ninguna modelo aparece sonriendo cuando está trabajando. Hago talleres para enseñar a posar a modelos y les pido dos expresiones: o relajada o muerta de risa. Los términos medios no me interesan. No quiero decir que salgas enfadada en tu boda 🙂 Puedes estar relajada, serena y atractiva sin necesidad de sonreir, no tienes por qué ser la chica más feliz del mundo 24 horas.

7º La dichosa papada que destroza las fotos, muchas mujeres no saben qué hacer para esconderse de su papada pero es muy sencillo y pura física: ¡¡¡hay que estirar!!! Se puede levantar la barbilla de manera natural y el efecto es fantástico. También hay que cuidar el ángulo desde el que se sitúa el fotógrafo; cuanto más alto, mejor.

8º Ahora que sabes como relajar la cara, poner la mirada intensa y situar el cuerpo medianamente bien, solo te falta lo que yo defino como “el calambrazo”. Consiste en dar un estirón del cuerpo hacia arriba, sacar el pecho y echar atrás los hombros. Sí, sí, hay que mantener la cara relajada y la mirada intensa… las modelos suelen salir con la espalda “rota” de las sesiones y algunas hasta tienen problemas de espalda por esas contorsiones. En vuestro caso es solo por un día, merece la pena el esfuerzo y verás la recompensa en las fotos.

9º Ah, las manos… ¿Qué hago con las manos? La respuesta es sencilla: quitarlas de en medio. Una mano en la cadera puede estar bien, pero ojo, siempre arriba, nunca en la cadera. Que la mano toque casi la altura de las costillas hace parecer más delgada e incluso más si empujas hacia dentro. Con el otro brazo lo mejor es dejarlo colgando pero un poco separado del cuerpo, cuanto menos empastes tu figura mejor para las fotos y para ti.

10º El último consejo y el más difícil: disfruta del día, déjate llevar por las emociones del día de la boda, sonríe, llora y no te preocupes de que hay un fotógrafo a tu alrededor, de este modo, seguro que tendrás buenas fotos que reflejará tus emociones. Fotos auténticas que podrás saborear durante mucho tiempo.